Una de las cosas que más me impacto de Estambul fueron los baños. Fuimos cuando ya llevábamos un par de días de turisteo y estábamos cansados ya de andar, así que una tarde de relax nos parecía una buena idea. Qué equivocados estábamos.
Al principio empezó todo muy bien, con una furgoneta que nos vino a buscar al hotel y que luego nos volvería a llevar. Según la web de los baños, estábamos “bajo la protección de un seguro desde el inicio del transporte hasta la vuelta al hotel”. No sabía si sentirme tranquilo o acojonado.
Los baños de Suleimaniye son los únicos mixto, o al menos eso nos dijeron. Sí eso implica que está lleno de turistas, al menos Elena y yo pudimos ir juntos y tenía a alguien que se apiadara de mí después. Dicen que estos baños los diseño el arquitecto Sinan, el que diseñó y supervisó la construcción del palacio de Topkapi, y llegué a creérmelo después de ver el interior.

Vale, no se ve nada, que le voy a hacer
Cuando llegamos nos ofrecieron una cabina en la que desnudarnos y taparnos las verguenzas con una toalla. Es divertido encontrar el punto en el que ni se te cae ni la llevas tan apretada que se te marque todo. Al final, dotado que está uno, tuve que hacer como decía Iñigo y decidir que quien no enseña no vende. Marcando paquete, nos fuimos hacia la zona caliente.
Es la zona principal del hamman, una sala de piedra con subdivisiones donde se dan los masajes y una losa de piedra gigante en el medio para tumbarte. En un primer momento, te tumbas en medio de una atmósfera de vapor mientras notas como se te abren todos los poros y como pierdes unos cinco litros de agua. Añade que suena música tranquila y agua corriendo de fondo y tienes el sitio perfecto para relajarte, a pesar del calor. Salvo una pareja de ingleses, estábamos solos Elena y yo, con lo que la tranquilidad era absoluta. Hasta que llegaron ellos.
Los masajistas nos avisaron que llevábamos 35 minutos ahí dentro (a mi me parecieron 10) y que tocaba el masaje, lo que me habían dicho que era lo mejor. Al principio parecían unos señores muy amables, hasta que nos sentaron en el suelo (para que no pudiéramos correr y se nos viera todo, supongo) y se dedicaron a echarnos agua helada y restregarnos con un guante que bien pudiera haber sido de lija. Elena decía que notaba como se desprendían la piel muerta. Yo notaba desprenderse la muerta, la viva y parte del músculo de debajo.

La manga pastelera de jabón
Luego nos tumbaron en unas losas y empezaron el masaje. Te echaban jabón por encima con una especie de manga pastelera y ni lo notabas, luego te echaban agua por encima y finalmente empezaban con el masaje en serio. Muy agradable hasta que empezaron a soltarme hostias como panes con la mano abierta, al estilo Bud Spencer y a moverme los brazos de una forma para la que no están diseñados, todo ello al grito de “Yeeaahhh!” del masajista, que se lo estaba pasando teta. Y yo mientras tanto pensaba “pero qué le he hecho yo a este señor, que no le conozco de nada?”

Empezamos así

Acabamos así
Para cuando me di la vuelta y me puse cara arriba, el tipo ya se había cansado, y menos mal, porque a la siguiente que me hubiera soltado, esa sí que se la devolvía. Después de un último baño, a recuperarse en la sala común otra vez. Bromas aparte, acabas muy relajado. Después de la vuelta al hotel, a las 10 estaba sopa.
Pena no tener fotos de la experiencia, que ha sido inolvidable.
PD: Hoy vienen colegas y me toca turisteo por el país. Veremos como sale.
Notar como se te desprende la piel muerta debe ser una experiencia curiosa.
Tendre que pasarme por los banhos un dia de estos, a ver si tienes razon tu o Elena.
Ja ja, si es que en cuanto sales, te tienes que ir a la piltra a recuperarte de tamaña paliza.
Se confirma: En todos los baños turcos los masajistas son como polleros. Entran al corral y eligen el que más les gusta.
Eso sí, a tu masajista le faltan:
- 50 kilos más, estar en gallumbos y un bigote para que de realmente miedo
- El cinturón de karate que realmente ostentan
Tontones, si a vosotros os encanta el frote….
se te ha olvidado “de comenta” q esa misma tarde, me habia caido por unas escaleras….(a kien se le ocurre poner escaleras de marmol, sabiendo como se desgasta!!!!!!)
y tenia el culito como pa q le dieran tortazos sin conocimiento.
aunk fue un gustor general lo de los banhos y el masaje y todo, q suavidad de piel despues…q manera de dormir mil horas…
Ya era hora de que bañaras que desde que te bañó tu madre en España no lo habías hecho.